sábado, 27 de abril de 2013

VERDAD DE LAS COSAS

¿Cuál es la verdad? ¿En qué país vivimos? Quienes nos “muestran”, nos narran la “realidad” de los hechos. Por lo que sé, la realidad muchas veces en inasible. Lo que podemos llamar verdad, lo verosímil, es una interpretación del mundo, de las cosas. Un relato “filtrado” por el lenguaje.

Sin dudas, existe una verdad, una razón para que sucedan tales o cuales cosas, el problema es el ángulo, la intención o el “filtro” que se tenga para ver o narrar, “mostrar” ciertos eventos.  La historia es un relato y como tal no deja de ser ficcional. 

Leyendo varios diarios, de los llamados “oficialistas” u “opositores” uno lee dos verdades, dos realidades acordes con la ideología que los sustenta. No está mal tomar partido por una u otra versión de los hechos, pero cuidado, hay una que debe estar más cerca de la realidad que la otra. O quizás ninguna, ambas mienten, ambas se “defienden” a su manera en este agón que llevan hace tiempo

Y uno en el medio, tratando de sacar algo de verdad de todo eso, de comprender en un contexto racional lo que pasa. Mi conclusión termina siendo la duda. Dudo de todo lo que leo, lo que escucho. No me va ese fanatismo a favor o en contra de tal o cual posición. Parece que la realidad que podemos “ver” es la realidad que nos gusta, la que estamos dispuestos a creer en base a nuestro concepto de lo que debe ser lo correcto.

Quizás lo más sabio sea el silencio, no digo la indiferencia, todo lo contrario. Hay que estar atentos, no dejarnos llevar por uno u otro discurso, no seguirles el juego a quienes realmente están detrás de todo esto.

Acá hay un conflicto entre el gobierno y una empresa muy grande, ambos con intereses políticos y económicos. Pobre de aquel que se crea defendido o que sienta que defiende la patria, la bandera o quien sabe que. Pobre de aquel que cree que hace historia enceguecido, sin pensar por sí mismo, por uno u otro relato de lo que es la verdad.

¿Dónde está la verdad? Supongo que en un promedio entre esos discursos. Para eso hay que leer mucho, escuchar todas las campanas y sacar conclusiones con inteligencia y calma. Si odiamos, nos enojamos, nos indignamos no logramos nada porque se nos anula el juicio crítico y así nos manipulan a gusto quienes, como ya dije, están en el fondo de todo eso.

¿Quiénes están? Poderes, empresas, gobierno, un conjunto de personas. No creamos que porque se vaya o tal cual persona en el poder se arregla todo. Ese es un pensamiento necio y con consecuencias graves. Creer que una sola persona tiene la culpa de todo, bueno y malo, es absurdo, porque caeríamos en la creencia tonta de que si tal o cual persona se va todo se va arreglar o se va a caer.

Lo que origina los conflictos, lo que realmente está en juego y determina el juego es más complejo y difícil de sacar más que una o dos personas. Hay una estructura detrás a la cual va a costar mucho cambiar. Porque primero hay que descubrirla, darla a conocer y tomar conciencia de su existencia.

Sinceramente no sé que responder, qué pasa realmente. Tengo mi ideología y por eso veo las cosas de una manera, de eso nadie escapa. Quizás me equivoque, es probable. Todos cometemos errores. Pero cuidado, no creamos ciegamente nada, no les hagamos el juego a nadie. Seamos responsables de verdad. Salgamos de nosotros mismos o mejor, entremos en nosotros mismo, pensemos como somos, que nos traviesa, por qué pensamos de tal a cual menara. ¿Pensamos por nosotros mismos¿ ¿O nos dejamos arrastrar por el discurso que sea más poderoso en su momento? Por esas palabras que escuchamos y leemos constantemente.

La paradoja es que cuanto más informados creemos estar, cuanto más creemos saber, quizás sepamos menos, tal vez estemos perdidos en el medio de un relato ficcional que nos cuenta, que nos exige creer tal o cual cosa.

La historia se escribe sola, pero nos daremos cuenta (si es que nos damos cuenta alguna vez) será siempre tarde, siempre con el tiempo. Seremos un caso más digno de análisis histórico en su momento. 

miércoles, 1 de agosto de 2012

PAÍS DE CIEGOS

Debe estar de moda culpar al gobierno de los males nuestros. La culpa siempre es de otro, nunca nuestra. Nunca asumimos que en este país somos muchos, que a este país lo conformamos millones de personas, no unos cientos de políticos. Repetimos a lo loro lo que dicen los medios, lo que dice un mercenario que hace no más de tres años despotricaba contra la empresa para la cual ahora trabaja y defiende a morir. ¿No vemos eso? ¿No nos damos cuenta de que estamos en el medio de un conflicto de unos pocos pero poderosos? No, porque estamos atravesados por ese discurso de mierda que siempre nos hizo mal. La culpa es de otro, que se vayan todos. Pero si nos ofrecieran hacer algo en ese lugar saldríamos corriendo porque hacemos patria desde nuestra casa, en nuestro trabajo. Claro, pero cuando podemos evadir algo lo hacemos, cuando podemos quebrantar alguna regla lo hacemos, cuando podemos -y siempre podemos- criticamos a todo el mundo como si fuéramos perfectos, infalibles, con la verdad de nuestra parte porque la verdad es lo que decimos o lo que otros nos dicen y que se parece o nos hacen creer que se parece a lo que pensamos es la realidad. Siempre mirando afuera, Europa es mejor, Estados Unidos la gran potencia, acá, en Argentina somos un asco, un desastre. Che... ¿Por qué no nos mudamos todos a Europa o a yanquilandia de una vez? Seguro que allá nos reciben con los brazos abiertos de par en par porque somos unos genios, porque sabemos la mierda de país que tenemos y que ni vale la pena estar ahí. Olvidamos todo, todo lo ignoramos, hablamos por bocas de otros. Tenemos miedo, mucho miedo, a todo. Y con eso nos manejan como idiotas, como vacas directo al matadero. Pero felices y seguros porque esa es la verdad que nos dicen debe ser, la realidad que nos creemos porque nos sentimos mejores que los demás. No vemos nada, estamos ciegos, nos manipulan, nos hacen pelear entre nosotros, odiar a quien gobierne, sea quien sea. Claro, quizás un golpecito de estado, mano dura y muerte arregle el país. Matemos a todos los pobres, esos vagos mantenidos con la plata de nuestros impuestos... Por eso evadimos impuestos, por eso compramos dólares desesperadamente porque este gobierno es corrupto, esta democracia es una bosta y nosotros somos geniales, la tenemos re clara, somos los mejores del mundo. Mientras tanto sigamos mirando al gordo mercenario, a los medios todopoderosos que nos dicen que pensar, cuando y como. O a los políticos para los cuales todo está re bien. Odiemos, tengamos miedo, critiquemos sin saber nada a todo y todos. Que el mundo se va a ir a la bosta y ni nos vamos a enterar. ¿Qué nos importa después de todo no?

RE INICIO

Despertó un día de esos extraños donde no se sabe bien que hora es. El cielo gris no dejaba ver el sol que con su difusa luz parecía no esta...